viernes, 18 de enero de 2013

Le Havre

Año: 2011.

Dirección: Aki Kaurismäki.

Intérpretes: André Wilms, Kati Outinen, Jean-Pierre Darroussin, Blondin Miguel, Elina Salo.

Sinopsis
Marcel Marx (personaje interpretado por André Wilms) trabaja como limpiabotas en la ciudad portuaria de Le Havre (Normandia, Francia). En su jornada laboral va recorriendo distintos lugares de la ciudad haciendo una parada para comer en el puerto. Es allí donde un día se encontrará con un niño negro inmigrante ilegal, que desea llegar a Londres. Marcel tratará de ayudar al muchacho ocultándolo de persecución policial e intentando que pueda llegar hasta Inglaterra para reunirse con sus familiares, mientras su propia mujer lucha contra la enfermedad que la mantiene ingresada en el hospital.

Crítica
Es ésta otra de esas películas que llevaba en casa bastante tiempo y de la que habíamos leído bastante buenas críticas y opiniones, reconociendo de ante mano que no somos asiduos del cine del director escandinavo.

Es una obra pura; historia y actores. Nada más. Sin adornos, ni condimentos. Y desde ahí, se construye un tierno abrazo lleno de ternura, dulzura y amabilidad. Es una película sin pretensiones ni moralina, al menos eso nos parece desde esta tribuna. Simplemente trata de exponernos una cálida historia con una buena dosis de encanto. El espectador no tiene que profundizar, ni bucear más allá de la superficie. La cinta es simplemente lo que se muestra; tan real, tan simple, tan normal. 

Cálido, tierno, encantador son adjetivos que van a apareciendo conforme va avanzando el metraje. Siempre dentro de la normalidad y del ritmo plano y sosegado que tiene. Todo ello la convierte en amable, fácil de ver y de disfrutar. 

Es un canto a la bondad humana. Un grito necesario en el desierto actual de hipocresía y "ombliguismo ilustrado" (permítannos inventarnos la palabra tratando de aludir a la extendida y cada vez más actual -y no por ello buena ni deseable- costumbre de velar cada uno exclusivamente por el interés personal, cual si sus ojos sólo pudiesen dirigirse hacia su propio ombligo, como si fuese el único). Pero ese grito es en pro de algo, no en contra de. Un leve y sutil matiz que convierte a la cinta en algo fino y delicado. Nos muestra la bondad, sin mostrarnos lo desagradable de la hipocresía que critica, lo que posibilita que nos quedemos sentados en nuestro sofá con una confortante sensación de bienestar, que todavía nos sigue durando.

El director le confiere una simplicidad que la llena de realismo y encanto; la hace próxima, casi tanto que la podemos palpar, sentir.

No todo son alabanzas, claro está. Su mayor defecto es lo previsible  del desenlace, por lo que no consigue sorprender. Es esperado y esperado. Nos explicamos. "Esperado" porque, como es dicho, es previsible que todo acontezca tal y como acontece. Y "esperado" porque coincide con el deseo del espectador.

Sinceramente, desde este espacio se la recomendamos con toda la naturalidad posible, advirtiéndoles que será calmada y sosegada, a la vez que tranquilizadora. Deja un buen poso que se aprecia y por momentos nos devuelve la creencia en la bondad; aunque parezca mentira, seguimos pensando que algo de ella queda en y entre todos nosotros.

Nota general: 6,5  sobre 10.

Trailer

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