jueves, 18 de abril de 2013

Los últimos días

Año: 2013.

Dirección: Àlex Pastor y David Pastor.

Intérpretes: Quim Gutiérrez, José Coronado, Marta Etura, Leticia Dolera, Lluís Villanueva, Mikel Iglesias, Ivan Massagué.

Sinopsis
El pánico se apodera de la población mundial. La agorafobia se extiende como enfermedad que causa la muerte de las personas cuando éstas tratan de salir a la calle. Unos se encierran en casa, otros se ven sorprendidos en sus lugares de trabajo. Ese el es caso de Marc (personaje interpretado por Quim Gutiérrez) y Enrique (personaje al que da vida José Coronado), que se encierran en el edificio de la empresa en la que el primero trabajo y en la que el segundo estaba realizando una re-estructuración productiva, que iba a dar con Marc en la calle, desempleado. Ambos deciden colaborar en su andadura por los túneles de la ciudad de Barcelona, para encontrar a la novia de Marc (personaje interpretado por Marta Etura) y al padre de Enrique.

Crítica
Vuelta al cine. Era ésta una de las pocas cintas que nos llamaban la atención de entre lo que colmaba la cartelera de los multicines de turno, por lo que al interior de la sala en cuestión nos dirigimos. Y tenemos que decidir que no fue la decisión de la que más nos debamos sentir dichosos y orgullosos. 

En esta ocasión escogimos una película de esas llamadas apocalípticas, tan poco usuales y tan poco vistas dentro de la cinematografía española, y por contra, tan explotadas en el universo americano, al que inevitablemente tiende a recordar. Eso sí, sin contar con el presupuesto y los medios de éste, y posiblemente también sin un guión todo lo redondo que era necesario como para convertirla en la punta de lanza de un nuevo tipo de cine en nuestro país, en el cual los jóvenes talentos técnicos y artísticos pudiesen desplegar todo su potencial.

Metiéndonos algo más en harina, se trata de una cinta atípica en nuestro cine que se adentra en un futuro apocalíptico a partir de un "injustificado pánico" que aparece en la población mundial a los espacios abiertos. Injustificado porque en ningún momento se explica la procedencia de "esta enfermedad", su causa. Es, sin duda, una apuesta arriesgada; la de zambullirse en el terreno apocalíptico, a la par que brindarle un homenaje a la ciudad condal y plasmar una más que digna crítica a la sociedad actual, cual merecedora del mal que sufre, por lo que en este espacio hemos llamado "ombliguismo ilustrado"; esa falta de humanidad que reina en la impersonal sociedad actual, donde sólo cabe el interés propio y el egoísmo profesional y personal es una máxima que se cumple día a día. Donde ni siquiera somos capaces de preocuparnos, que digo, de fijarnos en lo que hay a nuestro alrededor. Hay personas, con sus problemáticas, sus necesidades... que sienten, sufren, necesitan. La película parece por momentos queremos decir que la sociedad global se merece "esta enfermedad", este pánico a los espacios abiertos, porque al fin y al cabo, y cada vez más, uno se encierra en sí mismo y es incapaz de "ver" a los demás; de ver lo que hay a su alrededor. Así, el film nos muestra el final de mundo, tal y como se conoce actualmente, y dando forma al comienzo de una nueva sociedad. Los últimos días de lo que hoy conocemos, dando paso a un nuevo modelo.

Como comentábamos al principio, el guión dista mucho de ser algo redondo y ha de recurrir a continuos "anzuelos" que tratan de engancharte y justificarte posteriores acontecimientos dentro de la historia. La falta de ritmo es también un pecado más que aparente. Los continuos flashbacks iniciales son recurrentes en exceso y algo injustificados. Pese a que en un tramo consigue engancharte, entre los túneles de metro y alcantarillas, momentos en los que se afianza la amistad y la química entre los dos protagonistas de la cinta, la sensación se va desvaneciendo, convirtiéndose en un largo transcurrir hasta un final previsible, lleno de elementos obvios, que incluso llegan a rayar lo ridículo (un poco también en las formas). En ese tramo final nos encontramos ante una llanura de lugares comunes y elementos ya repetidos hasta la saciedad en el cine, trayendo a nuestras mentes un montón de similitudes e inevitables comparaciones. Muchas de ellas poco favorecedoras.

No es un mal entretenimiento, pero no como para pagar una entrada de cine. Arriesgada apuesta que necesita mejorar en contenido y en formas para lograr su propósito y abrir brecha.

Nota general: 3,0 sobre 10.

Trailer

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