viernes, 24 de agosto de 2012

Safe House (El Invitado)

Año: 2012.

Dirección: Daniel Espinosa.

Intérpretes: Denzel Washington, Ryan Reynolds, Vera Farmiga, Brendan Gleeson.

Sinopsis
Denzel Washington es un miembro auto-excluido de la CIA que se dedica a la venta de información comprometida de forma autónoma. Tras diez años sin que la CIA sepa nada de él, se presenta en dependencias consulares de la embajada de EEUU en Sudáfrica. Es entonces cuando la maquinaria de la inteligencia americana se pone en marcha para averiguar el motivo de su aparición y qué información tan valiosa tiene como para haberse refugiado allí.

Para someterlo a interrogatorio lo llevan al piso franco custodiado por un agente novato (personaje al que da vida Ryan Reynolds). El piso es asaltado por unos mercenarios y ambos protagonistas han de huir, tratando de averiguar quién les persigue y por qué. Todo el espionaje internacional se tambalea.

Crítica
Bueno, pues allá que nos lanzamos y de entre los recientes títulos más palomiteros que tenemos en la filmoteca, nos decantamos por esta cinta del director chileno-sueco Daniel Espinosa. La elección viene motivada en parte por el plantel de actores (Washington siempre aporta cosas y el joven Ryan Reynolds nos dejó muy buena impresión en Buried, aunque no así en Green Lantern) y en parte por el género; cine de espías que siempre rellena la sobremesa y aporta algo de acción para evitar el sueño que, si de todas formas nos invade, apreciamos sin pensar que nos hayamos perdido una joya del arte del celuloide.

Es una película típica de este género, con elementos excesivamente convencionales y muy previsibles. Carente de imaginativa alguna, el guión no nos proporciona ninguna sorpresa y simplemente ocurre lo que estas esperando que acontezca. Únicamente destaca por su relativa fuerza, su comienzo son un tono brioso medio y por las interpretaciones pasables de sus protagonistas.

Elementos excesivamente explotados en el género como novato enfrentado a veterano (supuestamente el malo), duro e insensible; ganas y deber frente a experiencia, sabiduría y conocimiento de la oscuridad del mundillo. Dos protagonistas (cuidado con el spoiler) que aún pareciendo enfrentados se sabe que acabarán congeniando y convirtiéndose en algo así como profesor y discípulo, pero con variante y ligera mejoría que hace al alumno más noble y más comprometido moralmente. Un chica florero (de relleno) para darle la vertiente humana al espía, de la cual se ha de deshacer, pero que todos sabemos que irá a buscar tras hacer lo que hay que hacer. Un mundo de espías y contraespías, donde la información es fundamental y donde vuelve a aparecer (muy recurrente en el cine del género) una supuesta lista con espías, operaciones y acciones de dudosa legalidad, legitimidad y moral (famosa lista negra). 

Es un thriller de acción-espías muy convencional, falto de sorpresas e imaginación. Se pierde en persecuciones que no nos aportan nada nuevo y que de antemano se conoce el desenlace. Con un final previsible y falto de ingenio también. Es una de tantas del género que pasará desapercibida; gustará si no se han visto unas pocas iguales con anterioridad. En este caso sólo ha conseguido rellenarnos horas de digestión.

No nos detenemos a valorar la posibilidad de crítica política o similar, porque si se pretendía, muy pobre ha sido el intento.

Una película del montón que no consumirá sinapsis neuronal alguna en nuestra masa cerebral. Si eso, ahórrensela.

Nota general: 2,0 sobre 10.

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miércoles, 22 de agosto de 2012

In Time

Año: 2011.

Dirección: Andrew Niccol.

Intérpretes: Justin Timberlake, Amanda Seyfried, Cillian Murphy, Olivia Wilde.

Sinopsis
Cinta futurista en la que el tiempo adquiere un valor aún mayor del que hoy en día tiene.

El tiempo se convierte en moneda de cambio, necesaria para la vida, la cual está limitada y todas las personas han de conseguir tiempo para seguir viviendo, antes de que su reloj se apague.

El personaje de Justin Timberlake, Will Salas, consigue por casualidad una gran cantidad de tiempo, impropia del barrio en el que vive. Este hecho llama la atención de la policía, los denominados "los guardianes del tiempo", que comienzan a perseguirle. En su lucha por huir y sobrevivir secuestra a una joven de familia  pudiente (personaje interpretado por Amanda Seyfried).

Crítica
Sufriendo los calores de la época estival y que azotan la Península Ibérica, y tras muchas semanas de ausencia por motivos de salud y laborales, retomamos nuestras ignorantes palabras y nos disponemos a encadenar algunas reseñas sobre algunas cintas que nuestro "encarcelamiento" en la cama y en el sofá nos han llevado a visionar. Variados productos de calidades múltiples y diversas, pero que nos han acompañado durante nuestro improductivo (también incompleto) reposo por lesión. Intentaremos dar buena cuenta de ellas antes de que esos señores de bata blanca emprendan una amplia carnicería con la pierna derecha y nos postren de nuevo, llevándonos a ese universo horizontal con leve inclinación descendente de pies a cabeza.

Uno de esos productos que ha caído en nuestras manos es esta cinta futurista protagonizada por nuestro poco amado Justin Timberlake y una belleza rara como es Amanda Seyfried, que lleva por título "In Time". El título nos valdría para hablar de muchas situaciones y muchas formas de actuar en la actualidad, en todos los ámbitos, y que en esta ocasión describe en buena medida el motor del film.

La película parte de una original idea que podría tener paralelismos con la situación económica actual y con el alzamiento de las masas contra el capitalismo puro y duro; con una "rebelión" de las clases obreras y explotadas que acaban por explotar contra el sistema. Además, en su línea argumental, toca la cuestión de la relevancia del tiempo y de cómo lo utilizamos, y de cómo ha de emplearse. Y sí, siempre, el más pudiente, más tiempo (=dinero) tiene y por tanto más vive. PERO, como suele pasar, sólo lo valora el que no lo tiene, y ese, es el que más lo disfruta.

La idea y esos paralelismos podían ser unos buenos mimbres, pero que se rompen en el minuto diez, por no decir en el uno, por múltiples cuestiones. La primera; el reparto. Por dios, el señor Timberlake no está para esto del cine; no discuto que tenga tirón (no sé muy bien entre qué público, aunque si está ahí, será que lo tiene), pero seguro que éste es inversamente proporcional a su talento. La segunda; el aire de Robin Hood, abanderado y protector de los necesitados, roza lo patético y no sólo por lo manido y previsible, también por su mala ejecución y puesta en escena. La tercera; los floreros que le han puesto de adorno al protagonista. Las señoritas Wilde y Seyfried, y Cilian Murphy, son meros jarrones chinos al lado de la pobre actuación de Justin y, desde aquí, creemos que son bastante mejores (no son jarrones Ming, pero tampoco comprados en el "Todo a 100"). La cuarta; cierta estructura y atmósfera de videojuego encorsetada con gran cantidad de normas que nos constriñen... La quinta, última y definitiva; de más a menos, tremendamente decadente, con un final aburrido y esperable.

Sin más. Tenía madera, pero su mala gestión no impide que deje de arder desde el principio. Se la pueden perdonar todos nuestros seguidores, con bastante más criterio que nosotros.

Nota general: 1,5 sobre 10.

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martes, 31 de julio de 2012

Margin Call

Año: 2011.

Dirección: J.C. Chandor.

Intérpretes: Kevin Spacey, Paul Bettany, Jeremy Irons, Zachary Quinto, Penn Badgley, Simon Baker, Mary McDonnell, Demi Moore, Stanley Tucci.

Sinopsis
Película que ubica en los principios de la crisis financiera del año 2008.

Un analista de riesgos de una poderosa empresa de inversiones (personaje interpretado por Zachary Quinto) bucea en una información que su recién despedido jefe (Stanley Tucci) le confía el día que abandona la empresa.  Unas horas después, este analista se da cuenta de que los datos no cuadran y convoca de urgencia a sus superiores en el departamento, personajes interpretados por Kevin Spacey y Paul Bettany. Tras comprobar los datos y analizarlos, la empresa se reúne en gabinete de crisis para tomar decisiones dado que, según estas cifras, la empresa puede estar en situación de ruina. La madrugada será movida y se tendrán que tomar decisiones financieras de dudosa ética. Estas decisiones provocarán un maremoto con un grandísimo impacto, lo que desencadenará una profunda crisis en el sector. O una oportunidad, según se mire.

Crítica
Película de finanzas, sobre lo poco entendible que es este mundillo y sobre cómo se negocia con dinero y productos ficticios de dudosa legalidad y reprochables (al menos bajo nuestro punto de vista) moralmente. Es una cinta que no sólo bucea en los comienzos de la crisis financiera y económica que nos ha caído a todos encima como una losa, sin comerlo ni beberlo (aunque como dice un amigo mío, "un poco de culpa tenemos todos"), sino también trata de reflexionar sobre ese mundo financiero, de dinero ficticio, donde no se produce ni se fabrica nada, no se está generando riqueza, únicamente se juega con productos financieros extraños, se transfiere deuda de unas entidades a otras, jugando con los tipos de interés y la más pura de las especulaciones.

A pesar de la temática y del vocabulario empleado, en ocasiones muy lejano a nuestros nulos conocimientos del mundo de las finanzas (tampoco queremos), la película nos deja un poso agradable y a la vez preocupante, inquietante. Agradable porque nos ha sido entretenida y nos ha hecho pasar un buen rato frente al televisor disfrutando de unos segundos de cine. Preocupante e inquietante por muchos motivos. Nos presenta la fragilidad de un mundo ficticio e inmoral, donde se juega con dinero que no existe, manejando fríamente los números y los índices de rentabilidad. Números que se alejan de las personas, pero que tristemente están condicionando, y mucho, la vida de las mismas. No es un mundo productivo que genere riqueza, es un "mundo odioso" donde reinan la especulación, la mentira y el juego inmoral. Insisto, un mundo que no produce y sólo genera dinero usando un dinero que normalmente no es suyo. Pero señores, nuestro "amado" capitalismo es así, tiene esas asquerosas reglas. Y más inquietante aún (pánico nos provoca) es cómo nos muestra la fragilidad y la volatilidad del mismo: la decisión de unos pocos puede derrumbar el mundo y la vida del resto, haciendo que todos nos tambaleemos. Todos salvo ellos mismos; esos pocos cabrones que seguirán ganando millones y millones de euros o dólares a costa de hacernos sufrir y de jugar con nuestro dinero, tal y como ya nos mostrase ese gran documental llamado Inside Job. Como bien resume el final del film, parece que la propia crisis es una gran oportunidad para "los mismos" de seguir ganando dinero. Serán los mismos maleantes con distinta chaqueta y distinta insignia, pero seguirán haciendo lo mismo: jodernos mientras amansan montañas obscenas de dinero, con la impunidad política que les permite remover el río para pescar todavía más en él.

En cuanto a lo cinematográfico, creemos que consigue reflejar muy bien lo que pretende, todos esos elementos de crítica al capitalismo y al mundo de las finanzas y los tiburones que nadan en esas aguas. Tiburones financieros se hacen llamar. Craso error, por muy poderoso que sea un animal, solo ataca cuando necesita comer; éstos, por contra, están inmersos en una guerra cuyo lema es "a ver quién tiene la polla más grande", en clara alusión a la ambición por tener más y más (parece su única motivación). A ver quién tiene más coches, más yates, gana más, cobra más en bonos... Esto queda muy bien retratado en el film, dejando claro lo atractivo que es el "negocio" y el dinero que se puede hacer, donde jóvenes recién titulados y con brillantes porvenires en el mundo técnico o ingenieril, se ven seducidos por el dinero fácil y en el corto plazo.

Un reparto excelente y creíble lo hace todavía más inquietante. Buenas interpretaciones de un plantel de lujo destacando a nuestro amado Kevin Spacey, a Paul Bettany (aquel gran Silas de El Código da Vinci), a Jeremy Irons (en este caso no tan brillante como en otras ocasiones), Demi Moore, Stanley Tucci, etc.

De todas formas, no siempre es fácil seguir la trama. En lo básico, básico, sí. Pero el vocabulario, el ritmo alocado por momentos y la cantidad de mandos de la empresa con capacidad de decisión, pueden alejar y confundir al espectador, quien puede abandonar la historia en poco tiempo. Quizá sea redundante también en las cuestiones salariales, monetarias, en las indemnizaciones de despido y en la frialdad del mundo financiero y de sus empresas, escenificado en los despidos; todo ello se refleja desde el principio y tampoco era necesario explotarlo.

Un aspecto que se toca muy tangencialmente y en el que no se profundiza, es la relación trabajo-vida personal de estos individuos (permitannos tratarles con este término tan poco cercano y casi impersonal). Sus inquietudes, si las tienen, más allá del dinero.

No nos extendemos, si quieren ver una muestra más de las consecuencias del capitalismo puro y las causas principales de la crisis en la que estamos inmersos, les invito a verla.

Nota general: 5,0 sobre 10.

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