martes, 8 de enero de 2013

The Hobbit: An Unexpected Journey (El Hobbit: Un Viaje Inesperado)

Año: 2012.

Dirección: Peter Jackson.

Intérpretes: Martin Freeman, Ian McKellen, Richard Armitage, James Nesbitt, Aidan Turner, Graham McTavish, Jed Brophy, Stephen Hunter, Ken Stott, John Callen, Adam Brown, Dean O'Gorman, William Kircher, Peter Hambleton, Mark Hadlow, Hugo Weaving, Andy Serkis, Sylvester McCoy, Cate Blanchett, Christopher Lee, Elijah Wood, Ian Holm.

Sinopsis
Basada en la novela "The Hobbit" de J.R.R. Tolkien y precuela de la saga "The Lord of The Rings". En esta ocasión la historia se centra en las aventuras de Bilbo Bolsón (interpretado por Martin Freeman).

Bilbo Bolsón, un hobbit habitante de La Comarca, es reclutado por el mago Gandalf (personaje al que da vida de nuevo Ian McKellen), para una misión que ha de llevarse a cabo junto con trece enanos, cuya finalidad es recuperar el último de sus reinos. El dragón Smaug fue quién se lo arrebató años atrás y quien desde entonces lo ocupa, custodiando el tesoro que los enanos acumularon durante mucho tiempo, en la Montaña Solitaria.

Crítica
En primer lugar feliz año nuevo a todos, y particularmente a todos aquellos lectores, sufridores y simpatizantes de este espacio de desconocimiento cinematográfico.

Muchos días han tenido que pasar para que este humilde servidor haya tenido que volver a una sala de cine para poder colmar una de sus aficiones preferidas. Parece que mi lesión ha llegado al final de la fase 1 y antes de acometer la fase 2, la cual me podría tener convaleciente durante otra larga temporada, tendré que aprovechar para ir al cine, como debe ser. Aprovecho también este espacio para dar las gracias a todos los que me han apoyado y animado durante estos más de siete meses: MUCHAS GRACIAS.

Bueno, vamos al lío, hablemos de El Hobbit. La primera de las sensaciones que nos transmitió es que estábamos ante más de lo mismo, que habíamos pagado una entrada por ver algo que no era novedoso y que seguía en la línea de la exitosa saga El Señor de los Anillos. Quizá aprovechando el viento a favor, quizá aprovechando el filón económico, quizá era una deuda del director con todos los fans y apasionados de la anterior trilogía...la verdad es que no lo sabemos, pero lo que sí parece es que no alcanza los hitos de lo anterior, ni nos llega a convencer, así de sencillo.

Desde luego que está muy bien hecha y desde el punto de vista técnico es prácticamente impecable, a la altura de lo esperado y del presupuesto manejado, pero este aspecto técnico es de las pocas cosas que se pueden ensalzar o alabar. Parece que la incorporación del 3D es bastante correcta, pero no podemos hablar de ello porque no la pudimos apreciar en este formato (el cual, todo sea dicho, no nos acaba de convencer).

Eterno sendero, cual seguidor de Machado...haciendo camino al andar...y al andar, andar, andar. Si por momentos toda la saga El Señor de los Anillos podía dejarnos cierto regusto a interminable camino, en esta ocasión es todavía más exagerado. Los protagonistas avanzan y avanzan a modo de road-movie, por un sinfín de senderos variopintos y colmados de peligros y enemigos impresionantes; veredas que parecen no van a acabarse durante las tres entregas que componen trilogía. Muchos de los obstáculos y episodios descritos sobran y podríamos decir que están de relleno, queriendo colmar de efectos y criaturas un plausible vacío de guión, historia y calidad interpretativa. Jackson se centra en el virtuosismo técnico y visual, olvidándose en ocasiones del contenido, lo que hace derivar hacia el aburrimiento.

Es larga y algo cansina, pensando además, que le quedan dos entregas; esperemos que la aparición del dragón Smaug adorne y de consistencia a la segunda de ellas. En esta primera, alguno de los pasajes roza lo tedioso. Sin desvelar nada del film, ya se darán cuenta de a qué nos referimos cuando la vean.

Una banda sonora original algo decepcionante, porque si bien Howard Shore repesca notas que nos recuerdan de nuevo al El Señor de los Anillos, los acordes nuevos no están a la altura, ni completan cortes musicales a recordar, como sí pasaba con lo anterior.

Los personajes son poco carismáticos y el vacío interpretativo es también considerable. Aragorn, Legolas y Gimli daban consistencia a la obra cumbre de Tolkien; en este caso Bilbo y la "pandilla" de enanos no se le dan, y aunque intenten proporcionarle un toque más inocente y cargado de humor, no acaban de conseguirlo.

Como pueden observar y ya se habrán dado cuenta, la comparación con El Señor de los Anillos es una constante, como era normal y esperado; el señor Peter Jackson ya lo sabía y a ello se arriesgaba. Ahora bien, la mayor parte del público, de la taquilla y de la expectación creada se la debe también, eso no lo duden.

Nota general: 4,0 sobre 10.

Trailer

jueves, 13 de diciembre de 2012

The Dark Knight Rises (Batman, La Leyenda Renace)

Año: 2012.

Dirección: Christopher Nolan.

Intérpretes: Christian Bale, Tom Hardy, Anne Hathaway, Michael Caine, Gary Oldman, Joseph Gordon-Levitt, Marion Cotillard, Morgan Freeman, Matthew Modine, Cillian Murphy, Liam Neeson.

Sinopsis
Última entrega de la trilogía que Christopher Nolan le ha dedicado al Hombre Murciélago.

Batman ha desaparecido en los últimos años, tras convertirse en un fugitivo de la ley, muy lejos de sus tiempos de gloria como superhéroe, al asumir el asesinato del fiscal de distrito, Harvey Dent.

Un viejo enemigo le hará salir de su guarida y combatir de nuevo para salvaguardar la ciudad de Gotham. La Liga de las Sombras vuelve a atacar la ciudad, en esta ocasión personificada en Bane, un oscuro terrorista enmascarado que tiene un malévolo plan para conseguirlo. Bruce Wayne volverá a enfundarse al traje de Batman y combatir el mal que amenaza el fin de su ciudad.

Crítica
Es ésta una reseña especial para nosotros y nos parece una bonita coincidencia: será la reseña número 200 de este espacio de cine cos casi tres años de existencia, en los cuales, nuestra crítica más leída ha sido precisamente la primera de las entregas de la saga: Batman Begins. Es sin duda una linda coincidencia...esperemos que no sea una señal que vaticine nuestro final.

Esta última entrega de la trilogía de Nolan ha sido una de las cintas más esperadas del año y se estrenó el pasado verano de 2012. Pasado un tiempo y tras verla tres veces, nos decidimos a compartir con nuestros amados sufridores las sensaciones que nos ha ido transmitiendo y el poso que nos ha dejado.

El anunciado final de la trilogía era deseado por gran parte del público y muchas eran las expectativas creadas, las cuales crecían y crecían a medida que se acercaba la fecha del estreno y se sucedían los distintos trailers, a cual más visual, efectista y deslumbrante, recordando y alentando de nuevo las buenas sensaciones y recuerdos que dejó en gran parte del público la anterior cinta de Nolan, Inception. Los aspectos visuales y sonoros, el manejo de la música (de nuevo se cuela por aquí Hans Zimmer), el efectismo elevado a la enésima potencia y un brillante y poderoso elenco de figuras de la interpretación, son elementos que se vuelven a repetir en esta ocasión, convirtiéndose en un poderoso reclamo más, a lo que se une el ya creado por la sola figura de Batman y las maravillosas sensaciones que dejaron las dos primeras partes de la trilogía. El manejo de todos estos elementos, la necesidad de una potente historia que dé marco a todo ello, dar satisfacción a todos estas expectativas y el culminar la saga de manera brillante eran los grandes peligros que corría el señor Nolan.

Batman en esta ocasión ha de enfrentarse a un enemigo a su altura, que casi le derrota. Un anti-héroe impresionante en la gran pantalla tanto en lo físico como por su voz, todo un acierto la elección de rival y la elección de Tom Hardy como Bane. No obstante, bien elegido al adversario y bien recuperada la Liga de las Sombras para dar colofón a la trilogía, el guión tiene varias lagunas, las cuales llaman más la atención conforme hemos ido viendo la cinta en repetidas ocasiones y a lo largo que ha ido dejando poso en nosotros.

La puesta en escena inicial está repleta de ritmo y acción, cosa que nos gusta en este espacio, haciendo que el espectador se aferre a la butaca ya desde el minuto uno. El primer visionado nos dejó la sensación de que ese ritmo no decaía y te mantenía siempre ahí, expectante y alerta, con la sensación de estar viviendo una experiencia excitante. Sin embargo, tras los siguientes visionados, la pérdida de ritmo en distintas fases del metraje es un hecho y los periodos de pausa "casi insulsa" son más que evidentes. Por momentos parece que no estamos en una película de acción, ni siquiera en una película de Batman; no la hemos visto cronómetro en mano, pero es plausible que el personaje de Christian Bale no copa un porcentaje elevado de metraje (extenso por cierto, pero sin hacerse pesada), dando espacio a Catwoman (personaje de Anne Hathaway), a Bane y a los personajes de Marion Cotillard y Gordon-Levitt, anticipando con demasiada premura la importancia de ambos en el final de la historia.

Resultando por momentos laberíntica en la concepción de la trama, no es fácil perderse, por lo que no creemos que haya espectadores que se pierdan por el camino, al menos por esa razón; no podemos asegurar lo mismo en el relativo a la duración.

Visualmente es atractiva, pero menos espectacular que lo que nos ofreció Nolan en Inception, por lo que en ese aspecto el un poquito decepcionante. Mucha culpa de ello tiene la propia intención del director, quien quería montar unas escenas de lucha "más caseras", con más golpes y sin tanto artificio. Claro está, que en este aspecto sus buenas pinceladas nos deja, y que no desvelaremos aquí por si hay todavía alguien que no la haya visto. Técnicamente, como era de esperar, es una película notable o sobresaliente. Eso sí, en parte se sale de la oscuridad de las dos entregas anteriores, para adentrarse en el terreno de las luces, cual "amanecer del caballero oscuro"...en un demasiado reconocible Manhattan.

Y claro está, no podemos dejar de hablar de la banda sonora original, una vez más a cargo de Hans Zimmer. Empieza a convertirse en una colaboración fructífera, y ese matrimonio Nolan-Zimmer parece que puede dejarnos buenos elementos musicales; efectistas, desde luego, pero maravillosos desde nuestro punto de vista. No dejamos de recordar el corte Time de la BSO de Inception. En este caso, pese a acompañar con notoriedad las escenas de acción, calma y tránsito, hemos de reconocer que nos ha decepcionado; esperábamos algo nuevo y deslumbrante, pero sólo nos ha sonado a todo lo anterior. Apreciable sí, pero no innovador.

En cuanto a las interpretaciones, todas ellas más que correctas y elegantes, si bien, al buen Batman de Bale en esta ocasión se añade una sobresaliente Anne Hathway y un muy buen Tom Hardy como Bane. Oldman, Freeman y Cane son un extraordinario, renombrado y talentoso trío que da lustre y firmeza a las interpretaciones.

Es sin duda un muy buen entretenimiento para todos los públicos, muy agradable de ver y que, pese a su duración, no se hace larga. Creemos que gustará y es un broche digno para una trilogía brillante que ha recuperado a Batman. No obstante, no deja algunas dudas (entre ellas el final, pobre a nuestro gusto) y la ponemos un escalón por detrás de las dos primeras entregas.

Y hasta aquí nuestra reseña 200. Gracias a todos por vuestro tiempo y felices fiestas. Desde la Ignorancia, Lucas Liz.

Nota general:  7,0 sobre 10.

Trailer

lunes, 10 de diciembre de 2012

La Tête en Friche (Mis tardes con Margueritte)

Año: 2010.

Dirección: Jean Becker.

Intérpretes: Gérard Depardieu, Gisèle Casadesus.

Sinopsis
Película basada en la novela homónima de Marie-Sabine Roger.

Un buen hombre sincero, bondadoso, maduro y sin apenas educación académica vive en una caravana ubicada en el jardín de la casa de su madre, con quien no le une una estrecha relación. Ocupa su tiempo en diversos trabajos, en el bar y en el parque. Es allí donde conocerá a una señora de avanzada edad, muy culta y que entrega su vida a disfrutar de la lectura. Ellos son Germain Chazes (personaje interpretado por Gérard Depardieu) y Margueritte (a quien da vida Gisèle Casadesus) y entre ellos surge una relación de amistad, donde ambos aprenden el uno del otro, disfrutando de su compañía y de sus conversaciones entre palomas y libros.

Crítica
Muchos días después vuelvo a sacar tiempo y ganas para compartir una nueva reseña con todos ustedes, nuestros sufridores. Esta "eterna" lesión está ocupando demasiado tiempo de mi vida y me está impidiendo acercarme a las salas de cine, tan amadas por este ignorante espectador. No obstante, siempre nos queda el salón de casa y la pequeña pantalla de nuestro televisor para ir visionando distintas cintas que tenemos acumuladas en nuestra filmoteca. Muchos son los títulos que hemos visto en estos últimos seis meses y medio de lesión (tres meses medio de recuperación post operatorio), pero esta fase final de rehabilitación y ejercicios varios apenas nos está dejando margen para dejarles aquí nuestras impresiones. Prometemos volver, y volver con el escaso criterio que siempre hemos tenido. Así lo prometemos.

En esta ocasión nos hemos lanzado a por esta "versión francesa" de Driving Miss Daisy, con la que guarda ciertas similitudes y por ello nos permitimos mencionarla. Sin embargo, muchas más son las diferencias y por ello dista mucho de aquella; bien es verdad que tampoco pretende ser lo mismo.

Es una cinta que trata de explotar lo sensiblero y lo tierno de la relación que se establece entre los dos protagonistas principales (para lo cual incluso se "extreman" sus diferencias culturales), sin lograr emocionarnos más allá de lo que vemos; suscita nuestro interés, pero no nos cautiva, no nos conquista y ni siquiera ha conseguido transmitirnos los sentimientos que pretendía.

La película trata de crecer desde la comedia que inicialmente se plantea,  jugando en ese terreno difuso entre el misma y el tierno drama. El juego no se concreta y suspende por completo. Se queda muy floja de guión y la falta de complejidad y de profundidad en los personajes hace que se nos quede corta, escasa. Si a eso se le une el necesario ritmo lento y pausado, sin grandes picos de emoción ni sentimiento, la cosa queda bastante coja y nada recomendable para la sobremesa, puesto que se nos abrirá la puerta del limbo de los sueños, al igual que nos sorprenderemos por el grado de apertura de nuestra boca en cada uno de los repetidos bostezos que nos atraparán.

Su pecado es sin duda la búsqueda del sentimiento tierno desde la construcción de los personajes, pero para nada consigue despertar en nosotros sensación alguna, pasando por nuestras retinas sin pena ni gloria y sin erizarnos el bello en ningún momento. Ni una pequeña lágrima tampoco.

Desde luego que la consideramos prescindible.

Nota general: 2,0 sobre 10.

Trailer
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