domingo, 5 de junio de 2011

The Way

Año: 2010.

Dirección: Emilio Estévez.

Intérpretes: Martin Sheen, Deborah Kara Unger, James Nesbitt, Yorick van Wageningen, Simon Andreu, Emilio Estévez, Ángela Molina.

Sinopsis
Un oftalmólogo de California, Tom Avery (personaje interpretado por Martin Sheen), lleva una vida tranquila y acomodada. Mientras está jugando al golf, recibe una llamada de un comisario de policía francés para comunicarle que su hijo Daniel (personaje interpretado por Emilio Estévez), ha fallecido en los Pirineos mientras hacía el camino de Santiago. Tom viaja a Francia para reconocer el cadáver y decide terminar el camino tal y como lo tenía planificado su hijo, para dejar sus cenizas a lo largo del viaje.

Crítica
Un película sobre el Camino de Santiago, sobre el viaje hacia el encuentro de uno mismo y las motivaciones que llevan a peregrinos de distintos países, etnias e incluso religiones a realizarlo.
Se sitúa muy cerca del tópico y de lo convencional, sin aportar nada excesivamente profundo o no supuesto a priori.
Para un servidor, descendiente de gallegos y de caminantes, al igual que  el propio Martin Sheen, la cinta tenía ese atractivo, además de estar impulsada por la misma Xunta de Galicia dentro del "programa" del último año Xacobeo.
La película es agradable y se deja ver, pero se queda en lo superficial, en el más profundo de los tópicos y sin mostrar al espectador algo novedoso o profundo, que ya no conociese. Le reconocemos lo que tiene de  descubrimiento del Camino para aquel público que lo desconozca, que no sepa en qué consiste, qué significa y qué es el Camino de Santiago, y el significado de la peregrinación, más allá de las creencias religiosas.
Ingenua pero sincera. Sencilla pero sin pretensiones.
Pobre en la realización y desaprovecha la amplia riqueza cultural, natural y paisajística de todo el Camino y de la propio Galicia, que hubiese enriquecido sin duda al film.
Uno de sus mayores logros es el buen hacer de Martin Sheen, de lo mejor que le hemos visto en los últimos años, que nos regala una interpretación sencilla, nada pretenciosa y muy sincera; el propio actor realizó el Camino años antes.
A destacar también el amplio abanico de secundarios, a veces son demasiadas las historias a contar y aburre, y la selección musical, con algún tema en el idioma de Rosalía, que le confiere belleza, intriga y el embrujo típico "das meigas e das fragas galegas"...
Nos parece un producto agradable, que no nos aportará mucho, pero que se deja ver y deja cierto regusto de calma y tranquilidad.

Nota general: 4,0 sobre 10.

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sábado, 28 de mayo de 2011

Hasta que llegó su hora (C'era una volta il west - Once Upon a Time in the West)

Año: 1968.

Dirección: Segio Leone.

Intérpretes: Charles Bronson, Claudia Cardinale, Henry Fonda, Jason Robards.

Sinopsis
Jill (personaje interpretado por Claudia Cardinale) viaja desde Nueva Orleans a una zona desértica y pobre del Oeste americano, donde la espera su nuevo marido, un irlandés que ha invertido todo su tiempo y dinero en un terreno, a posteriori muy codiciado porque será atravesado por el ferrocarril, y los hijos de éste.
A su llegada se encuentra con que toda la familia ha sido asesinada por unos bandoleros contratados para hacerse con esos terrenos. Esta banda esta liderada por Frank (personaje de Henry Fonda).
Su necesidad de supervivencia la hará salir adelante, con la ayuda de Harmonica (personaje interpretado por Charles Bronson), un hombre enigmático con sed de venganza, y Cheyenne (personaje interpretado por Jason Robards), un forajido de poca monta al que pronto se le cogerá cariño.

Crítica
Dios mío, qué grande es el cine! Y qué pequeñitos somos nosotros ante él! Estamos ante una obra maestra del Western y una grandísima película, ante la cual sólo puedo decir que se me queda cara de estúpido, cara de estar apreciando algo tan hermoso que casi no eres digno de contemplar. Quisiera ser un "bichito bola" y encerrarme para siempre con esta sensación, con esta alegría, con esta calma, con esta paz, que el tiempo no discurriese... para que nunca se fuese de mí, siempre quedase en mí,..., pues bien, ya siempre quedará en mí.
Cada toma, cada plano, cada nota musical, cada mota de polvo, cada toque de armónica, cada gota de sudor, cada mirada, cada disparo, cada palabra, cada gesto,... dan forma a algo excepcional, algo hermoso, algo bonito,...., MARAVILLOSO.
Pero vayamos por partes puesto que hay mucho que contar.
Lo primero, es hablar de la historia, del guión. Escrito por el propio Sergio Leone en colaboración con Bernardo Bertolucci y Darío Argento. Una historia de venganza como fondo de una historia de supervivencia. Una venganza cocinada a fuego muy lento, desde la paciencia y con los tintes trágicos y dramáticos que le dan las notas de una armónica vieja y de sonido electrizante, espelucnante y casi tenebroso. Buenas manos, buenos escribas,..., buena historia por tanto, con todos los elementos necesarios para enganchar al espectador; fondo, forma, protagonista en el rol de bueno enigmático, villano sublime, forajido ablandado al que se le coge cariño y bonita mujer, esa Claudia,..., nunca el sudor fue tan sensual, nunca el estar todo oculto fue tan erótico, nunca el no tocar supuso tanto placer...
En segundo lugar... y ya me estoy poniendo nervioso, sí, señores sí, yo también me pongo nervioso y ante muchas cosas, y sobre todo ante las hermosas. Esta segunda cuestión a admirar es la increíble banda sonora. Cómo las amo! Qué excepcional elemento y condimento son para toda película! Es ese magnifico olor que acompaña a toda preciosa mujer y que la convierte en una joya única. Prometo que no la olvidaré. Una vez más el genio, el maestro nos deleita con una banda sonora inolvidable, una vez más, destacando los cortes Jill's America, Man with a Harmonica y Finale. Apoya durante toda la cinta y acompaña a la carga dramática, trágica y sensual del film. Ese tema del final, esa escena final,..., cuanto nos recuerda a El Bueno, El Feo y el Malo, con esas tomas largas, pausadas, los personajes girando en círculo y acompañados por un sonido estremecedor y que sirven de antesala al desenlace.
Tercer elemento a enjuiciar, la realización y el montaje. Qué primeros planos! Qué fuerza en las miradas, qué potencia en los rostros, qué giros de cámara,..., todo clásico (es una película del 68) y a la vez innovador, en lo visual y en lo sonoro, precioso y preciosista,..., qué bien engarzada la música, los diálogos, los silencios, las pausas, los disparos, el cuerpo de Claudia,....
Y por último vamos a las interpretaciones de los cuatro protagonistas. Un malvado como pocas veces hemos visto y pocas veces se ha visto a Henry Fonda. De formas rudas y toscas, con las arrugas necesarias para convencernos de que este villano lo ha vivido todo y no tiene alma para poder venderla o poder perderla en cada disparo, en cada abuso, en cada minuto de maldad. Una interpretación soberbia de un maestro, de un grande del cine, de un grande del western. Ojos desgastados, ojos experimentados, ojos sin pudor, sin rencor, ojos que no dudan, ojos que desean y ojos que matan. Por ponerle una pega, le demando algo más de pasión cuando se "enfrenta" con el personaje de Claudia,..., por dios, Henry! Qué la mujer está receptiva, deseosa y tremendamente sensual, desata un poquito la pasión, aunque venga la censura con la tijera,..., yo no podría contenerme.
Al villano le acompaña una extraordinariamente hermosa, sensual, atrayente, excitante, Claudia Cardinale, que casi nos hace pecar de mente y cuerpo, en el papel de viuda dispuesta a todo. Qué cuerpo, qué insinuación, qué sudor,..., una espalda que esconde sus secretos y que desata su pasión. Un punto justo en su pecho que enamora, transmite, hace pecar y donde cualquier hombre estaría gustoso de descansar. Qué labios con  sus miles de pliegues que piden ser humedecidos. Qué mejillas que adquieren volumen con cada sonrisa,...
Pero no todo es cuerpo, ni siquiera miradas, ni siquiera gestos, es un compendio de saber hacer, saber estar y saber insinuar a la par que mostrar,..., casi me vuelvo a hacer "bichito bola" para que no se me escape nada de estas sensaciones que he vuelto a rememorar.
En el papel de bueno, de cocinero de venganza, de hombre de la armónica, enigmático y certero con el revólver, un Charles Bronson correcto y efectivo, quizá excesivamente bronceado. 
Completa el póker un Jason Robard en el papel de Cheyenne, muy simpático, dando las gotas de humor necesarias también, y al que se le coge cariño, no  lo suficiente como para enamorarme porque de eso ya se encarga Claudia....
Pocas veces desde esta tribuna le recomendaremos una película con tanta pasión y tanta dedicación. Y al menos, una vez, sólo una vez disfruten también de su banda sonora original,..., nunca la olvidaré, lo prometo.

Nota general: 8,0 sobre 10.

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viernes, 27 de mayo de 2011

Habitación en Roma (Room in Rome)

Año: 2010.

Dirección: Julio Medem.

Intérpretes: Elena Anaya, Natasha Yarovenko.

Sinopsis
Película inspirada en el film En la cama, del chileno Matías Bize.
Ciudad de Roma, verano de 2008. Dos bellas mujeres se conocen en un bar. Una chica rusa y la otra española. De camino al hotel deciden pasar la noche juntas, atraídas una por la otra y envueltas en un halo de erotismo, sensualidad, sexo, mentiras y verdades.
Tras doce horas juntas nace en ellas un sentimiento afectivo que les hace contar sus realidades y sus compromisos.

Crítica
Dos cuestiones suenan como atractivo de este film. Por un lado la dirección del por muchos aclamado, Julio Medem. Por otro, el disfrutar del constante desnudo de Elena Anaya y de Natasha Yarovenko.
Desde este foro, es la primera vez que podemos hablar de una película del señor Medem, del cual reconocemos que no somos admiradores. Pues bien, ya les podemos avanzar que de esta cinta no les vamos a hablar muy bien. Consideramos a Medem un director sobrevalorado y con unos buenos comienzos en Tierra y Vacas, pero desde ahí todo a peor, rematado con Caótica Ana, infumable, ininteligible y desagradable, y esta Habitación en Roma. Dos productos que no rellenarían ni la filmoteca de Leonardo Dantés.
Creemos que Medem trata de dar un paso más allá en busca de algo a medio camino entre lo lírico, lo poético e incluso lo trágico,..., y señores, no se engañen, trágico es tragarse este bodrio sin sentido y con muchas más pretensiones que profundidad y calidad. Banal y rebosante de cursilería.
La estética, la ambientación, los planos, los diálogos y el tono en general, no buscan otra cosa que la grandilocuencia de una gran tarta de trufa y no llega a más que una mísera pasta de té, reseca y comprada en las rebajas del Aldi,..., rozando el ridículo y el sin sentido.
Estamos una vez más ante uno de esos "cuentos de Medem", que a nosotros ya nos empiezan a aburrir,..., recíclese por favor!! Por dios, la de bostezos que me ha arrancado!
El segundo de los atractivos era las dos protagonistas que se pasan toda la cinta desnudas; al menos, en ese aspecto visual, es lo que un varón heterosexual, como yo, se lleva al paladar. Espectacularmente sexual Natasha Yarovenko y una Elena Anaya en exceso delgada, a nuestro gusto, claro está. No obstante, ambas interpretaciones son racanas, flojas, mediocres y mezquinas,..., ponen el cuerpo al servicio del espectador, pero eso no es suficiente.
De lo poco a destacar, la selección musical, ensalzando el tema de Russian Red.
Desde este blog sólo podemos pedirles que no la vean, y si la han visto, que la olviden. Con la de cosas bonitas con las que uno puede disfrutar en esta vida, no se pierdan en este tipo de productos vacíos, sin criterio, a los que alguno tildará de obra maestra,..., cada día sé menos de esto,..., sí, y del resto también.

Nota general: 2,0 sobre 10.

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